Debe pensar que soy linda...
Imagino que en algún punto lo conmueve
mi inocencia, mi tontería...
Mi silencio hablante, legible.

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Nuestros niños, que se dan la mano en las hamacas
rutinariamente se desorientan, 
y esperan encontrarse en la plaza de nuevo a jugar,
A dejar de actuar.

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Otra función.
El mismo público de siempre.
Las luces se apagan, amanecen las soledades.
Nos quitamos un poco la ropa, el maquillaje, las palabras...
Nos quitamos lo que podemos, a veces más a veces menos.
Respiramos profundo, nos miramos a los ojos...

Piedra, papel o tijera YA!
La lluvia y yo nos sinceramos.
Buscamos el principio del círculo, la cola de la serpiente.
La lluvia y yo nos desbordamos,
y por un momento caso parece que todo se va a tapar.
Sale de recónditos e insospechados lugares.
La lluvia y yo somos música y ruido, luz y oscuridad.
Un paisaje vacío, un silencio sepulcral.

Insomne soñadora, intento dejarme llevar por la negrura, 
cuando me siento caer despierto de nuevo. Todo es real.

La lluvia y yo dejamos de pensar y nos despertamos para soñar.
Mi trabajo es dejar de anhelar.
Todo lo que no soy. Lo que los demás no son. 
La respuesta a los misterios. Las verdades que nunca sabré.

Dejar de vivir las mil posibilidades,
dejar de anhelar otra realidad.

Estar acá, Ahora. Presente. 
Abrazarme toda y al todo.
Soltar, ver
Ser e irradiar.
Me da miedo quererte, perder la razón, 
olvidar lo efímero, que vos tan claro tenés.

Me da miedo que te des cuenta de mis vacíos, que te ansían.

No se qué ves en mi, 

Tengo miedo de que sea ficción,
Que me veas en toda mi imperfección,
Mojada, vacía, temblando de miedo.
Tengo miedo de alejarme de esta que soy hoy, y de vos.

Tengo miedo de necesitar palabras.
Justamente yo, que se que las palabras confunden,
que no se definir eso que está en los ojos, eso que te quiero decir.
Qué te quiero decir?

Te quiero tanto, tanto. 
Podría decir que te amo, pero no entendí bien la diferencia aún.
Me hacés bien. Quiero conocerte los huecos, y quererte todo y abrazarte entero.
Quiero que me conozcas...


Te quiero y tengo miedo.
Te miro fuerte, y te agarro la mano.

Shhh....


Espantapájaros

Cuando te veo, los pájaros que picaban mis sesos vuelan, y yo tambien vuelo un poco.
Cierro los ojos y te abrazo, y bailando empiezo a sentir como el suelo se aleja.

Cierro los ojos y tengo miedos, como los tuve y los tendré; Pero no estoy asustada.
Dudo menos de mi misma. Creo mas en lo que no entiendo.
Cierro los ojos y me veo más nítida.

Me pierdo en tus labios y mis demonios se apaciguan con la presión de tus manos.
El murmullo interior se silencia al encuentro de tu mirada.

Amigo, compañero, amor,
Te veo y se me vuela el bonete,
Se relajan mis hombros y se tensan mis comisuras.
Se me espantan las alondras y vuelo
loca, locos los dos.
Cómo explicarte que quisiera ser mi mejor yo.,
que me pierdo del resto cuando me pierdo en mi.
Cómo explicarte que me tiendo trampas y te pongo a prueba.
Y quisiera solo ser yo, Y no puedo escaparme de mi.

Cómo explicarte mis desesperados esfuerzos 
por encontrar equilibrio, por hacer camino.

Cómo explicarte que te quiero,
que soy jóven, e inexperta.
Que voy vendada y tengo miedo.

A veces por unos segundos, en mi cabeza se pone toda mi existencia en duda. 
Como si temiera que todo fuese una gran broma...

A veces pierdo perspectiva, olvido la inmensidad. Nos olvido.

Cómo explicarme que te quiero.
Dejarme vendar, agarrar de la mano y no ir hacia ningún lugar. 
Perdernos y encontrarnos en la oscuridad.

Final

Lanzarse a lo desconocido. Atravesar el umbral,
Dejar la luz, la calidez, Por un destino incierto.

Por suerte camino a oscuras sabiendo que hay manos listas 
para alivianar mis caídas, mis tropiezos y errores.

Y la inevitable vida, que me conduce hacia adelante, como única dirección.
Jugar es darse permiso, para volver, para encontrarnos, reencontrarnos. 
Tan puros, tan despojados, que somos todo y nada, y podemos ser cualquiera. 

Vislumbrar la escencia, reconocerse eterno...
En uno y en el otro, como en un espejo.

Juego que soy otra, se caen las máscaras y me faltan las palabras. 
Soy blanco y negro, arriba y abajo, No se y no entiendo.
Y está bien... Todo va a estar bien.

La que juega soy yo, 
Cuando juego soy yo.

Te pienso cerca en estas noches,
Casi siento el calor de tu vacío.
Me inunda tu olor a lluvia,
me desbordo.

Me retuerzo, me pierdo, me río.
Lloran las paredes, sudan mis ojos.

Te recuerdo y me alejo de vos.
Te recuerdo como nunca fuiste y como soy siempre.
Te recuerdo y me encuentro...
Otra vez. varada en el mismo punto.

Era

Me quiero,
Cuando no me veo, 
Cuando me siento,
me quiero.

Cuando no me ven,
me sienten,
y me quieren,
y yo también me quiero.

Soy solo risas, y llanto.
Una voz chillona y un cálido arrullo,
Una manía obsesiva, y una distraída nata.
Soy todos y soy nadie.
Soy todo y no soy nada.
Una contradicción con patas.
Una soledad. 
Una.

A veces no me quiero,
cuando me pienso,
cuando me mido,
cuando me veo.

Cuando vuelvo,
me quiero.



Respiro

Insipiro, y el aire me llena, me recorre, llega a ese huequito profundo profundo donde estoy.
Ahì está ella. Ya no se quiere esconder mas, quiere salir a jugar, aunque se pueda lastimar. Salta a la expectativa, se prepara, se arregla, y sonríe. Está sentada, esperando, con su vestido floreado, sus rulitos despeinados, esos ojos grandes, casi desproporcionados, pero profundos, penetrantes... Espera con caricias y cuentos, tantas cosas para compartir.
Cada tanto me pregunta "cuánto falta?", yo le explico, que es un viaje de ida, no hay una meta. No le gusta mucho, hace puchero, pero con cada pregunta está mas cerca de entender que no hay respuestas.
En el camino hacemos amigos, algunos no nos pueden acompañar siempre, pero ella los guarda, en el cajón derecho de su mesita, lleno de papelitos y recuerdos. El izquierdo está cerrado con llave para mi.
La encontré revisando hoy, ordenando sus cajones, yo se que una parte de ella quería volver atrás, pero no dijo nada. Nos abrazamos, lloramos, nos miramos, reímos a carcajadas, sonreímos y lloramos de nuevo, pero no igual. Suspiro. Nos queda tanto... Pero juntas. 

Our infinite playlist

Adoro el ruido del viento jugando con tu pelo,
el ruido del mar cuando tus manos salpican el agua,
el ruido que hacen nuestros pies contra la arena,
el chapoteo de mis infantiles piruetas,
el leve suspiro que se escapa de tus labios.

Adoro tus ronquidos al soñar,
tus quejas al despertar,
tu manera de cantar.

Adoro el ruido de tus manos recorriendo mi cuerpo,
el ruido de tus dientes mordiendo tu lengua,
el ruido de la ropa al caer,
tu risa contenida por sobre la lluvia,
nuestros cautos susurros.

Adoro el ruido de tu muralla cayendo,
al tiempo que tu silencio al atardecer dice mucho más.
Extrañar algo que nunca fue. Sentir el vacío de algo que nunca llenó.
Aferrarse con uñas y dientes a una simple vana ilusión.
Enterrar. Intentar olvidar. Decir adiós. Sentir adiós.
Desenterrar. Intentar perdonar. Decir perdón. Sentir perdón.

Sin culpas, sin rencores, con francos dolores, y algún que otro temor
Vas soltando, volando, despertando, confiando, amando.
Vuelve a latir.
Para ella la vida transcurre, allá, lejos, sobre el escenario. Sin telones que se puedan cerrar, sin ojos que dejen de mirar. Hay una sola butaca, polvorienta, gris, sola. Ellos no ven, no escuchan. La cuarta pared, la luz...
Mira la hora. Los días pasan, se va hundiendo en el asiento. Ella toma nota. Desvaría en metafísica, alquimia, filosofía, astrología, sociología, teología, demología, genealogía, antropología, filología, psicología, perspectiva, disyuntiva, correlativa, expectativa, evolucionismo, egoísmo, minimalismo, un cataclismo. Desvaría, se desvela, se desvive, se desvanece.

Cada palabra la aleja unos centímetros más. Se apelmazan sus lágrimas. Se guardan, para cuando sea su momento en el escenario. Suspira. Espera...
Viajar. Escapar. Volar con la esperanza de no volver. De un comienzo fresco. 
De dentro de la humareda ellos se materializan, le pisan los talones.
Nunca lo pueden atrapar.

Intenta no dejar nada, pero olvida mucho más de lo que puede ver.
Hamacas, berrinches, panqueques, rulitos, domingos... No caben en el equipaje.
Un vientito en la cara y las manos frías. 

En un suspiro se le escapa algo. Nunca se va.


Sordo Reflejo

Ella estaba acostada en la cama mirando al techo, pensando. Él también estaba ahí, ya adormecido. Ella recordaba los días de hacer el amor, los días de caricias y pícaras miradas; las noches en que sus cuerpos transpiraban, en que sus ojos la miraban con deseo y ella se sonrojaba de pudor. Tan inocente y a la vez ya tan adulta. Ella recordaba todo, cada detalle, cada palabra, cada nota, cada suspiro, cada lunar. Recordaba con nostalgia, esos ya arrugados y grises momentos. Sin embargo no podía dejar de aferrarse a esa triste y vana esperanza, de que volverían, cuando menos lo esperara.

Coleccionista

Él, con el semblante serio, como siempre; aún así con la mirada blanda la observa, indefensa, maltrecha. Hace falta entrar a esa habitación para que su mandíbula se relaje de fingir por tanto tiempo. Para que el alma ceda. Él sabe, sus ojos no mienten, esas grandes ventanas del alma no pueden esconder tanto como ella quisiera. Sus secretos mas profundos, sus temores, ése azul dolor, que en cada pestañeo hunde toda esperanza. Alguien alguna vez le dijo que las palabras curan. Intentó ser honesta. 
"No me voy a enamorar" dijo con firmeza, sólo para ver que estaba completamente equivocada. El problema era hacerlo. "No me quiero enamorar" Se corrigió con lágrimas en los ojos. 
Él se extrañaba, mientras escuchaba todo lo que ella no había dicho. Los gritos de ayuda lo aturdían, pero no había mano que tomar. Sólo ella tenía el poder de salvarse. "¿Porqué?".
Cada puñalada que vociferó, atentó a teñir de gris el horizonte. "Porque yo se como termina".
¿Quién la podía culpar? Los finales felices sólo existían en las películas que miraba de chiquita. Siempre se quedaba imaginándose las vidas de los enamorados después de que la historia terminara. Los "Y vivieron felices para siempre" nunca la pudieron convencer, satisfacer.
Al ir creciendo dejó de mirar los dibujitos y empezó a mirar a su alrededor. Cada vez le fue costando más ver  matices, y sentir calidez. Cada golpe la hizo mas dura, y el cielo siempre se sentía un poco mas lejano detrás de la pared. Ella sabía que su actuar era irracional, pero el saber nunca pudo hacer razonar a su sentir. Sabía que no era tan distinta de todos. Presentía que el mundo estaba lleno de paredes. Una pequeña parte en su interior sentía una imperiosa necesidad de derribarlas todas, violentamente. De dejarse ser tocada, morir en un arranque de pasión, fundirse en el todo. Pero las cadenas no la pensaban dejar ir tan fácilmente. Las cicatrizes le ardían todavía. No quería seguir coleccionándolas.
Cada lágrima pesa un poco más, cada paso cuesta un poco más, cada vez veo menos, y poco a poco se adormecen las puntas de mis dedos.
TED: I’ve stopped believing. Not in some depressed I’m-gonna-cry-during-my-toast way. Not in a way I even noticed until tonight. It’s just, everyday I think I believe a little less and a little less and a little less and that… sucks. What do I do about that, Scherbatsky?
ROBIN: You’re Ted Mosby. You start believing again.

Empty Spaces (Pink Floyd)

What shall we use to fill the empty 
Spaces where we used to talk.
How shall I fill the final places.
How shall I complete the wall.