Jugar es darse permiso, para volver, para encontrarnos, reencontrarnos. 
Tan puros, tan despojados, que somos todo y nada, y podemos ser cualquiera. 

Vislumbrar la escencia, reconocerse eterno...
En uno y en el otro, como en un espejo.

Juego que soy otra, se caen las máscaras y me faltan las palabras. 
Soy blanco y negro, arriba y abajo, No se y no entiendo.
Y está bien... Todo va a estar bien.

La que juega soy yo, 
Cuando juego soy yo.

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