La lluvia y yo nos sinceramos.
Buscamos el principio del círculo, la cola de la serpiente.
La lluvia y yo nos desbordamos,
y por un momento caso parece que todo se va a tapar.
Sale de recónditos e insospechados lugares.
La lluvia y yo somos música y ruido, luz y oscuridad.
Un paisaje vacío, un silencio sepulcral.
Insomne soñadora, intento dejarme llevar por la negrura,
cuando me siento caer despierto de nuevo. Todo es real.
La lluvia y yo dejamos de pensar y nos despertamos para soñar.
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