Para ella la vida transcurre, allá, lejos, sobre el escenario. Sin telones que se puedan cerrar, sin ojos que dejen de mirar. Hay una sola butaca, polvorienta, gris, sola. Ellos no ven, no escuchan. La cuarta pared, la luz...
Mira la hora. Los días pasan, se va hundiendo en el asiento. Ella toma nota. Desvaría en metafísica, alquimia, filosofía, astrología, sociología, teología, demología, genealogía, antropología, filología, psicología, perspectiva, disyuntiva, correlativa, expectativa, evolucionismo, egoísmo, minimalismo, un cataclismo. Desvaría, se desvela, se desvive, se desvanece.
Cada palabra la aleja unos centímetros más. Se apelmazan sus lágrimas. Se guardan, para cuando sea su momento en el escenario. Suspira. Espera...
Viajar. Escapar. Volar con la esperanza de no volver. De un comienzo fresco.
De dentro de la humareda ellos se materializan, le pisan los talones.
Nunca lo pueden atrapar.
Intenta no dejar nada, pero olvida mucho más de lo que puede ver.
Hamacas, berrinches, panqueques, rulitos, domingos... No caben en el equipaje.
Un vientito en la cara y las manos frías.
En un suspiro se le escapa algo. Nunca se va.
De dentro de la humareda ellos se materializan, le pisan los talones.
Nunca lo pueden atrapar.
Intenta no dejar nada, pero olvida mucho más de lo que puede ver.
Hamacas, berrinches, panqueques, rulitos, domingos... No caben en el equipaje.
Un vientito en la cara y las manos frías.
En un suspiro se le escapa algo. Nunca se va.
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