Viajar. Escapar. Volar con la esperanza de no volver. De un comienzo fresco. 
De dentro de la humareda ellos se materializan, le pisan los talones.
Nunca lo pueden atrapar.

Intenta no dejar nada, pero olvida mucho más de lo que puede ver.
Hamacas, berrinches, panqueques, rulitos, domingos... No caben en el equipaje.
Un vientito en la cara y las manos frías. 

En un suspiro se le escapa algo. Nunca se va.


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