Respiro

Insipiro, y el aire me llena, me recorre, llega a ese huequito profundo profundo donde estoy.
Ahì está ella. Ya no se quiere esconder mas, quiere salir a jugar, aunque se pueda lastimar. Salta a la expectativa, se prepara, se arregla, y sonríe. Está sentada, esperando, con su vestido floreado, sus rulitos despeinados, esos ojos grandes, casi desproporcionados, pero profundos, penetrantes... Espera con caricias y cuentos, tantas cosas para compartir.
Cada tanto me pregunta "cuánto falta?", yo le explico, que es un viaje de ida, no hay una meta. No le gusta mucho, hace puchero, pero con cada pregunta está mas cerca de entender que no hay respuestas.
En el camino hacemos amigos, algunos no nos pueden acompañar siempre, pero ella los guarda, en el cajón derecho de su mesita, lleno de papelitos y recuerdos. El izquierdo está cerrado con llave para mi.
La encontré revisando hoy, ordenando sus cajones, yo se que una parte de ella quería volver atrás, pero no dijo nada. Nos abrazamos, lloramos, nos miramos, reímos a carcajadas, sonreímos y lloramos de nuevo, pero no igual. Suspiro. Nos queda tanto... Pero juntas. 

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