Hasta que me cayó el meteorito...
Ahora, se me cae todo. Ese destello de optimismo, ese ejemplo que me hacia replantearme que el amor si existe, la familia feliz existe. Se les cae todo, los roles se borronean, confunden... y siento que tengo que ocupar todos los roles faltantes. Cuando mi vieja parece una adolescente y yo tengo que madurar a la fuerza, y parezco la madre y el padre, un rol que ya parezco haber perfeccionado, en vez de ser una adolescente, una pendeja inmadura, despreocupada, feliz. Y en cambio estoy tan acompañadamente sola. Quiero hablar con alguien, no hay nadie nunca, el msn, esa garcha manda palabras vacías, como lo detesto, pero ni por ahí. Ahi estoy, abrazandola, está mal, pero quien me abraza a mi?, necesito un abrazo, pero cuando abrazo no me abrazan, no entienden, necesito compañía, necesito escaparme de acá, esta casa de locos. Pero sola no puedo, y al parecer todos están demasiado ocupados en sus cosas como para hablar conmigo, o verme. Bueno cada uno tiene sus problemas, debería aprender a solucionarlos sola, pero sinceramente no me importa lo que debería hacer, no me importa si estoy siendo egoista. A veces necesito contacto humano, cosa que parezco rechazar. En este momento solo quiero que alguien venga y me abraze, a mi, que me diga que todo va a estar bien, y me siga abrazando. Y poder sacarme la carga y las responsabilidades, y llorar, y que no sea mi almohada quien me consuele.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario